Terapias Holísticas

REIKI

Es una técnica de reequilibrio energético que se aplica a través de las manos, su origen es japonés y sirve para aportar energía al organismo. 

Trabajar con esta energía es lo que constituye la base fundamental de una terapia de reiki. Partiendo de la idea de que la energía se puede transmitir de un cuerpo a otro y migrar por diferencia de potencial de las zonas de más energía a las de menor energía, pudiendo de esta manera equilibrarlas y con este equilibrio conseguir, si no la curación, al menos el bienestar y/o la mejoría de los síntomas de la enfermedad. 

El practicante de reiki canaliza dicha energía para equilibrar la «energía vital» de una persona, animal o planta y de esta manera armonizar su sistema energético. Reiki, como terapia holística, considera al ser humano como un todo, con sus aspectos físicos, emocionales, mentales y espirituales. La enfermedad en origen se entiende como un bloqueo de la energía, al equilibrar esta energía vital y eliminar los bloqueos se armoniza el sistema energético del paciente. 

El reiki, siendo una terapia energética, propone al practicante ser un «canal», dejando pasar la energía a través suyo, proyectando las pulsaciones biomagnéticas hasta las manos y llegando allí donde sea particularmente necesaria. 

FLORES DE BACH

Edward Bach en la década de los años 30 creó y desarrolló la terapia con flores de Bach. Esta terapia se basa en la administración selectiva de 38 preparados naturales prescritos en función de ciertos síntomas o patrones psicoemocionales alterados (miedo, ansiedad, angustia, pesimismo, etc.), a los que se atribuye capacidad de aliviar. El efecto esperado con este tratamiento sería la vuelta a la normalidad de la dimensión psicoanímica de la personalidad (certeza, paz, tranquilidad, etc.).